Todos somos picaítos, es decir, que ninguno tenemos la cabeza sana al 100 por 100.Y mis amigos, los que me piden más capítulos de la serie "Picaítos", también tienen sus cosas.
A saber, tengo cerca a un picaíto que trabaja con algas microscópicas, que eso ya es -de por sí, mismamente- de estar muuuuy picao, pero además le da por hacer apuestas con sus amigos (algunos de ellos más picaítos que él) para que dejen de fumar o de beber o de f... en fin... De la última apuesta salió trasquilado en el más literal sentido de la palabra.
Otra de mis picaítas preferidas tiene una concepción psicológica muy particular de los problemas ajenos. Cuando le dices "pues fulanito no está muy bien, está distante, raro...", normalmente, su respuesta es que "Es que ese se hace muchas pajas" o al reves, que no se hace las suficientes. ¡¡Ya quisiera Sigmun Freud su claridad de ideas!!. Otra característica de esta picaíta es su concepción del tiempo. Ella hace planes para, en una hora, lavar, tender, ir al Merkadona, pasar por casa de su hermana para recoger una caballas, dar un paseíto por los toruños y, finalmente, para tomar café con una amiga. Imagináis que no le va a dar tiempo, verdad? Efectivamente, no le da, pero ella se niega a aceptarlo.
Tengo otro picaíto que cuando le ofreces un plan nocturno, de salir, copeo y tal, automáticamente le entra sueño, pero no como excusa, se duerme de pie, literalmente. Sin en cambio, si el plan es de correr por el campo, hacer rafting, escalar montañas, navegar, barranquismo, jugar al padel... Cosas que nos cansarían al resto de los mortales, a él le da un subidón. Pa'bernos matao.
Tengo otras dos picaítas que no se han dado cuenta aún de que realmente son jipis, tienen alma de okupas y creen en la propiedad colectiva. Con la excusa de que tienen una pared rota y con humedades en su dormitorio (ya ves tú) se van de excursión a conocer las casas de sus amigos y se quedan a vivir una temporadita. En el fondo, yo creo que son extraterrestres ladronas de cuerpos y, en cualquier momento, se metamorfosearán en el cuerpo del terrícola que les da cobijo y se quedarán con su casa y su trabajo. Tiempo al tiempo.
Otra de mis picaítas es una que se viste de Barbie Montañista para jugar al padel, ellas es así. Además, me da la impresión de que es una de las picaítas más sensatas que tengo alrededor, que hay que escucharla mucho, pero no es dada a regalar palabras. Las dosifica.
Y luego estoy yo, que tan picada estoy que me encanta tener a estos ejemplares alrededor.
















