miércoles, 23 de abril de 2008

Increíble

Hacía tiempo que no me asomaba por aquí y casi me había olvidado que tenía blog.

Era Ayla (la más fiel) la que me avisaba y me decía "Entra, que tienes mensajes nuevos".

Y hoy me acordé de mi "Campo al revés" y entré. Nada había cambiado, excepto una cifra. el contador me decía que tenía acumuladas 1.009 visitas...

1.009...

Podría ser una cifra sin más, pero es que ese 1.009 significa que varias personas en más de mil ocasiones de su vida han decidido invertir unos minutos en asomarse a ver qué parida, neura o esquizofrenia me pasaba por la mente y eso es de agradecer y también sorprendente, al menos para mí.

Por eso, muchísimas GRACIAS, porque de las cosas que más valora esta gata neurótica es que le dediquen tiempo, que es de lo que más me falta.
Así que, queridos y queridas, os agradezco que estéis ahí (virtual y físicamente) y que me animéis a creer en que los achuchones blogueros existen.
Besos

miércoles, 2 de abril de 2008

La Sala Roja

Antes que nada, me gustaría aclararles un par de puntos:

1.- Nunca dije que iba a cerrar el blog, sólo que no tenía ganas de escribir.

2.- Sigo sin ganas de escribir.


Peeeeero, de repente, me ha venido a la mente (un pareado chungo) que esta servidora gatuna y contradictoria está asistiendo a un taller de literatura que la Señora del Océano de Gondal está impartiendo en una sala pintada de rojo en la Calle del Silencio, número uno.


Y me he dicho: "pedazo de mastuerza (yo es que me trato con mucho cariño) ¿por qué no pones algunas de las cosas que escribes, alma de dios?".

Así que aquí les dejo el primero, un intento de relato que, al menos, está distraído, creo yo.



Caminaba sintiendo que el suelo estaba mucho más abajo de sus pies.
Flotaba pensando en lo dulce que iba a ser su vida a partir de aquella mañana.
Una cita en el notario… Una herencia… Una vida medianamente resuelta.
Había aguantado con buena cara los desplantes del viejo durante muchos años.
Humillaciones que soportaba sólo por lo que iba a ocurrir hoy.
Subió lentamente los escalones que le conducían hacia su futuro. Saludó uno por uno a los otros tres familiares del viejo que ya estaban sentados en el despacho del notario. Pasó la mano por la silla que quedaba libre, como limpiando los restos del estilo de vida que iba a abandonar.
Para sus oídos, el sonido del sobre que se abría era como escuchar el mar en la terraza de la mansión de Montecarlo o desde el ático de la Costa Brava o, mejor aún, desde el chalé que el viejo tenía en Zahara de los Atunes. Cualquiera de aquellas propiedades podría ser suya en unos instantes.
La voz del notario fue dando paso a sonrisas que no se posaban en su cara. Esas tres propiedades fueron a parar a los otros familiares. El viejo guardaba una última sorpresa.

Bajó lentamente los escalones que le devolvían a su estúpida vida, cargando con un estuche de terciopelo rojo gastado por las esquinas que dentro guardaba una cubertería de plata.
Una vieja y pesada cubertería de plata. Eso era todo.
Miraba con odio aquel estuche, deseándole al viejo la eternidad en el peor de los infiernos.
Caminó hasta su casa, la de siempre, en la que no se oye el mar y se encontró en la puerta con la hija del portero, que se peinaba mientras se miraba en el reflejo del cristal de la puerta.
El gastado estuche le quemaba en las manos.
Mientras esperaba el ascensor, la niña le preguntó qué llevaba dentro de él.
- Cucharas, tenedores y cuchillos –respondió- ¿Los quieres?
La niña pensó en la ilusión que le haría a su madre, pero también recordó que sus padres le prohibían recibir regalos de extraños, aunque no le dijeron nunca nada de los intercambios…
- Te cambio esas cucharas por mi peine.
Él sonrió ante la inocencia de la niña y ante la oportunidad de deshacerse del maldito estuche.

Eso ocurrió una semana antes de que el portero abandonara su puesto de trabajo.
Decían las vecinas que la niña encontró en la calle un viejo estuche.
También decían no sé qué de un doble fondo
.

miércoles, 26 de marzo de 2008

No tengo ganas



No, no tengo ganas.

Y eso que, cuando creé este blog, me hice la promesa de no tomarmelo como una obligación, porque ya tengo muchas, pero por respeto a mis cuatro lectores (que son pocos, pero constantes) me asomo a esta ventanita virtual con geranios sólo para decirles que no me apetece escribir, que no tengo ganas, que no se me ocurre de qué y que -además- no me apetece siguiera pensar en un tema para dedicarle un post.

En fin, que un beso para cada uno/a de ustedes y que lo pasen bien.

Hasta más ver

viernes, 14 de marzo de 2008

Un sábado por la mañana

Los que tengan gato, sabrán sonreir con este video.
Es así, exactamente así, cualquier sábado por la mañana, de los pocos días que puedo levantarme más tarde, pero mi gata opina que las ocho y media de la mañana es una hora fantástica para jugar...



Besos gatunos y lametones varios para todos.

domingo, 2 de marzo de 2008

Dudas que quitan el sueño


¿A ustedes no les inquietan cuestiones como estas?...

¿Por qué el zumo de limón está hecho con sabor artificial y el lavavajillas está hecho con limones naturales?

¿Por qué los aviones no están hechos del mismo material que la caja negra?

¿Dónde esta la otra mitad de Oriente Medio?

¿Por qué las magdalenas se ponen duras y las galletas blandas?

Cuando sale al mercado una nueva marca de comida para gatos y con mejor sabor, ¿quién la prueba?

Según las estadísticas, una persona es atropellada por un automóvil cada 5 minutos, ¿en qué estado se encuentra esa persona? ¿Nadie le ha preguntado por qué no mira los semáforos antes de cruzar?

¿Por qué es imposible estornudar con los ojos abiertos?

Si en vida alguien fue masoquista, ¿no sería una recompensa ir al infierno y un castigo ir al cielo?

¿Para qué corremos rápido bajo la lluvia, si delante también llueve?

¿En Francia, si alguien quiere tortilla francesa, sólo pide tortilla?

¿Por qué los kamikaces llevaban casco?

¿Si una palabra estuviese mal escrita en el diccionario, cómo lo sabríamos?

¿¿¿Ehn... Ehn... Ehn... ???

domingo, 24 de febrero de 2008

Pfffffffffff

Tengan en cuenta que yo, por lo que veo, uso el blog para ahorrarme dinero en psiquiatras y para ver si hay más gente con paranoias varias.
¿A ustedes les pasa a veces que, de repente y sin motivo, no pueden con su alma?

No es una época en la que haya más trabajo, ni nada en especial, pero el cuerpo parece que pesa el triple de lo normal (aunque el mío ahora pesa bastante más. Léase el post anterior)



¿A ustedes no les pas que, de repente y sin motivo, les apetece irse a un sitio distinto, a una casa de la sierra, por ejemplo, y meterse debajo de ocho mantas para no salir en varios días?

Pues eso, que tengo ganas de descansar, pero no sé de qué, que tengo ganas de salir, pero no sé a dónde...

¿Será verdad que todo esto puede ser un efecto de haber dejado el tabaco?

Me lo han dicho y lo he leído, pero me resisto a creerlo.


En fin... ¿A ustedes les pasa?




viernes, 8 de febrero de 2008

Vida Sana

Mis más allegados ya lo saben, pero los más alejados no.
Les cuento: Soy fumadora de dos paquetes diarios (Digo esto con la cabeza gacha y los mofletillos colorados) y hace dos semanas tomé la determinación de no fumar más...

Esta cara se me quedó la primera mañana que me levanté (como cualquier otro día), me eché algo de agua por encima (como cualquier otro día), preparé el desayuno (como cualquier otro día) y me tomé el café... Ahí comenzó el infierno!!! Como ningún día de mi vida, después del café no había nada entre mis dedos ni entrando en mis pulmones!!! Sí, la de arriba es la cara que se me quedó al pensar que todos mis desayunos iban a ser así de sosos.
Porque, sí ¡¡¡me gusta fumar!!! ¿No podían gustarme las judias verdes o el brócoli? Pues no, a mí me gusta una cosa que es cada vez más cara y que cada vez hace más daño al organismo.
Van pasando las semanas y a ratos recuerdo el tabaco, no como los primeros días, que tenía presente las 24 horas que no podía fumar. Ahora sólo me acuerdo a ratos. Pero que ratos más malos. En esos momentos en que huelo un cigarro que pasa por mi lado o veo a alguien en una terraza viviendo ese momento supremo que es combinar un café con un cigarro... Si llevara tabaco en el bolso, fumaría, estoy segura. En esos momentos, siento que estoy a punto de caer...


Pero no, aguanto como una jabata, saco un chupa-chups del bolso, respiro hondo (que ahora puedo, antes no) y tiro pa'lante. El problema es ese, que cada vez que me da la ansiedad por fumar como pipas, chupa-chups, chicle, patatas, almendras garrapiñadas, pizzas (tres o cuatro), donuts, cotufas... Todo lo que caiga en mi mano... Y mi imágen está cambiando un poco...

Díganme que no importa que engorde, que lo importante es la salud y el dineral que me ahorro. Denme ánimos y cuando me vean por la callen, además de los ánimos, denme chucherías.